
La muestra “Los ojos de Surrealismo” invadió el shooping Abasto. En esta se pudo apreciar una cautivamente y exquisita colección de Salvador Dalí perteneciente a Enrique Sábater.
La exhibición convivió íntimamente con algunos de los males que está sufriendo la Ciudad de Buenos Aires; la Gripe A y las tribus urbanas carentes de ideologías. Por no nombrar otros de lo tantos, que frente a esta situación, fueron puestos en segundo plano como la marginalidad, inseguridad, etc.
Definitivamente en un contexto con una gran dosis de realidad en cuanto a lo social, ni Salvador Dalí fue capaz de escapar de estos fenómenos y fue obligado a convivir entre ellos.
Ni hablar de la elección del lugar en la que debió ser expuesto su arte. Un sitio de aglomeración de la sociedad consumista por excelencia. Es por esto, que al presenciar la muestra, se puede percibir un choque cultural impactante. Con esto me refiero, al simple hecho de que el espectador pasa de un ambiente a otro totalmente distinto; de un shooping a una exposición de arte.
Además, creo que el fin de la muestra está totalmente alcanzado; la difusión y divulgación de la obra del artista por Latinoamérica. Sobretodo el slogan de la muestra: “DALÍ PARA TODOS”. El “Dalí para todos” que hoy tenemos la posibilidad de disfrutar, a mi punto de vista hace sufrir sus consecuencias. Este enfoque trae consigo talvez implícitamente dos conceptos que quiero destacar, el de masividad y consumo. Y son estos, los que se pueden observar inteligiblemente en la exposición. Desde convertirla en un espectáculo propiamente dicho gracias a la mediación de Ticketek, hasta los stands con merchandising del artista.
Claramente, nada de lo descripto anteriormente es compatible con la esencia del artista y por consecuencia indefectiblemente esto me lleva a plantearme algunos interrogantes:
¿Hay un valor sincero en la difusión del arte de Dalí o son los fines económicos los que se ponen en juego? ¿Hoy en día, el arte y su propagación están solamente destinados al consumo masivo? ¿El arte es una mercancía? ¿Los medios que se utilizaron para atraer a los espectadores son totalmente necesarios, cuando la colección habla por si sola?¿“Los ojos del surrealismo” debió estar en una galería o museo en vez de un shooping? Demasiadas preguntas para una modesta crítica, que las dejaré resonando para que sean contestadas en el imaginario individual.
La exhibición convivió íntimamente con algunos de los males que está sufriendo la Ciudad de Buenos Aires; la Gripe A y las tribus urbanas carentes de ideologías. Por no nombrar otros de lo tantos, que frente a esta situación, fueron puestos en segundo plano como la marginalidad, inseguridad, etc.
Definitivamente en un contexto con una gran dosis de realidad en cuanto a lo social, ni Salvador Dalí fue capaz de escapar de estos fenómenos y fue obligado a convivir entre ellos.
Ni hablar de la elección del lugar en la que debió ser expuesto su arte. Un sitio de aglomeración de la sociedad consumista por excelencia. Es por esto, que al presenciar la muestra, se puede percibir un choque cultural impactante. Con esto me refiero, al simple hecho de que el espectador pasa de un ambiente a otro totalmente distinto; de un shooping a una exposición de arte.
Además, creo que el fin de la muestra está totalmente alcanzado; la difusión y divulgación de la obra del artista por Latinoamérica. Sobretodo el slogan de la muestra: “DALÍ PARA TODOS”. El “Dalí para todos” que hoy tenemos la posibilidad de disfrutar, a mi punto de vista hace sufrir sus consecuencias. Este enfoque trae consigo talvez implícitamente dos conceptos que quiero destacar, el de masividad y consumo. Y son estos, los que se pueden observar inteligiblemente en la exposición. Desde convertirla en un espectáculo propiamente dicho gracias a la mediación de Ticketek, hasta los stands con merchandising del artista.
Claramente, nada de lo descripto anteriormente es compatible con la esencia del artista y por consecuencia indefectiblemente esto me lleva a plantearme algunos interrogantes:
¿Hay un valor sincero en la difusión del arte de Dalí o son los fines económicos los que se ponen en juego? ¿Hoy en día, el arte y su propagación están solamente destinados al consumo masivo? ¿El arte es una mercancía? ¿Los medios que se utilizaron para atraer a los espectadores son totalmente necesarios, cuando la colección habla por si sola?¿“Los ojos del surrealismo” debió estar en una galería o museo en vez de un shooping? Demasiadas preguntas para una modesta crítica, que las dejaré resonando para que sean contestadas en el imaginario individual.

Cuando me enteré que para ir a ver la exposición de ARTE había que pagar, se me vinieron a la cabeza preguntas como éstas también. ¿Desde cuándo para apreciar parte de la cultura se piensa en ganancias?
ResponderEliminarMuy interesante el blog floriii, nos mantenemos en contactoo, un beso :)