Mi padecimiento frente a la vulgaridad de lo real.
Infinito alcance del cosmos que pronuncia tu nombre.
El tiempo que se vuelca en el cuenco, fué nuestro.
La incertidumbre que me ha dejado el amor.
Viendo mi muerte por la televisión, creo oír tu voz.
El sentido de mi locura.
Rancios vértices de una montaña a escalar,
fuimos contra la gravedad.
Minúsculas aves que vuelan sin piedad,
es el momento de volver a empezar.
Ramas que se incendian en el dolor de
mi ilusión.
La inmensidad del castillo que no supe ver.
Paisajes que se pierden en el instante.
Detención que me impidió el vértigo.
Florencia Cristini.
sábado, 24 de julio de 2010
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